El pasado 14 de marzo, las comunidades cristianas ignacianas de Alicante, Elche y Murcia no solo se reunieron; se encontraron. Fue una jornada de esas que te dejan el "corazón encendido", demostrando que, cuando nos ponemos en camino con otros, la fe cobra un color mucho más vibrante.
Más que un evento en la agenda, vivimos un espacio real de comunión, escucha y acompañamiento. Fue la confirmación de que somos una Iglesia viva: cercana, comprometida y, sobre todo, profundamente humana.
Un camino compartido: Oración y silencio
A lo largo del día, el tiempo pareció detenerse para dejarnos espacio. Entre conversaciones que bajaban al corazón, silencios que decían más que las palabras y momentos de oración compartida, fuimos reforzando los lazos que nos unen. No importa de qué ciudad viniéramos; el lenguaje de la espiritualidad ignaciana nos hizo sentirnos en casa.
La dinámica de la "maleta": ¿Qué llevamos y qué soltamos?
Uno de los momentos más potentes de la jornada fue, sin duda, la dinámica de la maleta. Se nos invitó a mirar dentro de nuestro propio equipaje vital:
- ¿Qué cargamos? Reflexionamos sobre nuestras experiencias, aprendizajes y, por qué no, esas cargas que a veces pesan en el caminar como Iglesia.
- El valor del vacío: Lo que más nos removió fue la presencia de una maleta vacía. Un recordatorio visual de que, para recibir lo nuevo que Dios nos tiene preparado, primero hay que hacer espacio. A veces, para avanzar, no necesitamos llenar más la maleta, sino aprender a vaciarla.
Arte con propósito: Cruces pirograbadas
La jornada también tuvo su matiz solidario y artístico. Pudimos disfrutar de una exposición y un stand de cruces pirograbadas, piezas únicas que llamaron la atención de todos los asistentes.
Lo mejor de esta iniciativa fue su destino: todo lo recaudado se destinó a la labor de las Hijas de la Caridad, transformando el arte en ayuda directa para quienes más lo necesitan.
Un cierre con el corazón lleno
Terminamos el encuentro con esa sensación dulce que deja el saberse acompañado. Nos fuimos con la gratitud por lo compartido y la alegría renovada de saber que, en este camino de fe, no caminamos solos.
¡Gracias a todos los que hicieron posible este día de gracia y comunidad!
"En todo amar y servir."












